¿Se puede vivir sin valores?

¡Claro que se puede vivir sin valores! Nuestro país es un ejemplo de que se puede vivir sin valores (el que no tranza no avanza, la ley de herodes). Es por eso que tenemos el país que tenemos,  los problemas que tenemos, la familia que tenemos, los políticos que tenemos, los gobernadores que tenemos, los alcaldes que tenemos, la policía que tenemos, ¡la delincuencia que ostentamos!, la corrupción que tenemos, las ligas que vimos en TV, Las conversaciones que escuchamos entre políticos, la mentira como forma de resolver situaciones (orita vengo, yo te llamo…), actuar en lo oscurito. Eso y más no se nos dio gratis, es el resultado de muchos siglos de pasar por alto valores.

El prestigio que mostramos como sociedad, como país, en las comparaciones internacionales, refleja el hábito tan mexicano de vivir sin valores.

Lo que no se puede es socializar sin valores, ahí es cuando se traba la sociedad. No saldremos de la transición democrática hasta que seamos serios en nuestros compromisos como sociedad.

Las películas de Luis Estrada y sus bandidos films, muestran resultados extremos de vivir sin valores. La ley de Herodes, Un mundo maravilloso y El infierno.

El tema planteado es verdaderamente EL MEOLLO DEL ASUNTO del porqué en México tenemos los problemas que tenemos.

El resultado es cultural. El origen esta en el hábito de vivir sin valores.

Nuestra  posibilidad y responsabilidad para mejorar las condiciones en que funciona nuestro país está en nosotros, padres. Criar a un hijo es criar a un país. Criarlos con disciplina, mostrar disciplina en nuestra postura hacia ellos, criarlos con apego a
la realidad que cada una de nuestras familias vive. No gastar más de lo que ganamos (no ceder a  la tentación de las tarjetas de crédito ni de los 6,12, 18 meses, recordando que el crédito es nuestro ahorro del futuro), no mentirle a nuestros hijos, ser coherentes en nuestra relación con ellos, no premiarlos con cosas materiales, amarlos para generar en ellos la mejor autoestima, no pagar nuestras culpas hacia ellos con regalos.

Aprender a ser solidarios y enseñarle a nuestros hijos a serlo. ¿Qué es la solidaridad? Un santo chileno, el Padre Alberto Hurtado Cruchaga, definió la solidaridad de la siguiente manera, “hay que dar hasta que duela a quien lo necesita”. ¿Cuál es nuestro concepto mexicano de solidaridad? Dar a quien me conviene y me puede devolver.

(Mi participación en el foro de EL MEOLLO DEL ASUNTO -TODO TIENE UNA RAZÓN, TODO TIENE UN PORQUÉ Y ÉSE PORQUE ES, EL MEOLLO DEL ASUNTO)

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