¿Tú mientes con naturalidad?

 La mentira.  Primero fue un mal hábito. Se recurrió a ella como salida fácil.

Siendo hijos crecimos viendo a nuestros padres y abuelos mentir con naturalidad.

La mentira se hizo parte de la cultura familiar mexicana.

Terminamos educando a nuestros hijos con base en anti-valores.

Este 2012 nos quejamos de nuestras autoridades, lo chafa que resultaron los candidatos a la presidencia y de los muertos que ya se cuentan sobre 50 mil.

¿Y cómo fue que la cuenta de muertos llegó a esas cifras?

¿Por qué los postulantes al cargo público más importante del país son tan chafas?

Muy simple: como resultado de la delincuencia infiltrada en los espacios que les permitieron instituciones debilitadas (sobre todo estatales) por el uso de la mentira y su resultado inevitable la corrupción; la impunidad que a su vez es el resultado inevitable de la desidia. La desidia como actitud y respuesta a la mentira diaria.

Por que la imagen es más importante que la esencia. Esperamos a un Mesías que todo lo solucionará; creemos todo lo que nos prometen por que es lo que queremos escuchar.

Ya estamos tan acostumbrados a la mentira, e incluso  mezclada con verdad, que la fe en los candidatos es el recurso último utilizado como elemento de decisión para elegir. Los CEN partidistas (comités ejecutivos nacionales) lo saben muy bien.

Así resulta que terminamos considerando,  conciente e inconcientemente que la mentira es más fuerte que la verdad, la rectitud, la justicia, la probidad y el trabajo honesto y honrado.

Sitio relacionado y fotografía: http://mariadinatale.blogspot.mx/2009/01/el-arte-de-las-mentiras.html

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Poder y Dinero

¿En algún momento el PRI dejó el poder?

 

En 2000, el PRI dejó el Poder Ejecutivo, pero mantuvo el control del Poder Legislativo. Desde allí apostó a que le fuera mal al Gobierno Federal Panista de Vicente Fox. Por supuesto que con eso nos chingaron a todos los mexicanos. Pero eso no importa ahora ni importó entonces.

 

De tal manera que, después del día más glorioso para Vicente Fox, el día de la histórica elección del cambio, el último día de su gobierno cuando dejó el poder a Felipe Calderón debió ser el mejor día para él.

 

El PRI fue consecuente en su propósito. Le fue mal al gobierno de Fox en términos de percepción ciudadana. Aunque el PRI no contó con una buena percepción ciudadana, la que va y viene. En 2006, todavía existía en la memoria colectiva señales de los excesos de 70 años de autocracia. Y algo pasó con el Pan que se volvió engreído con su segundo mandato.

 

Felipe Calderón le apostó muchas fichas a un plan: El de la Seguridad Nacional. Plan que es muy es importante para el país. Y sí que lo es.

 

El sistema político actual hace de la relatividad un elemento fundamental  para la política partidista. De manera que el control de la Seguridad Nacional se ha resumido en una frase: “40 mil muertos”.

 

El tema más importante para México, la Seguridad Pública está haciendo que el costo político que asumió Calderón, sea un costo político para el PAN.

 

Una señal importante de estos 11 años de cambio de partido en el Ejecutivo Federal es que el verdadero poder no está en el Gobierno Federal, está en el Legislativo y en los Gobiernos Estatales. El poder está asociado al presupuesto que manejan con pocos candados y el control que ejercen en los otros poderes de su nivel.

 

Los controles que aplica el Legislativo Federal sobre el Ejecutivo Federal son muchos. No ocurre a la inversa. El Ejecutivo Federal ejerce nulo control sobre el Legislativo Federal.

 

¿Qué ocurre en los Estados? Los gobernadores tienen mucho poder. Siguen invirtiendo en lo que deja: La obra pública; porque es mucho el dinero que se maneja en ese rubro, con pocos controles y mucho amiguismo.

 

Así las cosas, ¿qué nos conviene a nosotros los ciudadanos?

 

Los tres grandes partidos políticos actúan como tres grandes empresas de una enorme  industria que es la política, con conductas monopólicas. Cada uno de los tres partidos quiere todo el poder para sí. Y esa conducta es contraria a la conformación política del país: el Federalismo.

 

Viendo que los tres grandes partidos: PAN, PRI, PRD dan pocos y malos resultados políticos a los ciudadanos la propuesta es:

Restringir el tamaño de los partidos políticos que permitiría una atomización del poder.

 

También serviría para conseguir una menor colusión política al interior de los respectivos partidos. Contaríamos con la ambición natural de los políticos en los partidos opositores para controlar y para evidenciar a los partidos gobernantes.

 

Creo que todos estamos de acuerdo en limitar el número de legisladores en los congresos federales y estatales. Sigamos en esa línea y pongámosle límite máximo al tamaño de los partidos políticos.

 

Daría una alternativa al problema del abstencionismo, pues hoy, como están las cosas, muchos ciudadanos no acuden a emitir su voto por la sensación de que todo seguirá igual. Y los que NO pertenecemos a las listas del voto duro votamos por el menos malo.

 

Un país tan grande como México, con tanta diversidad étnica y cultural está restringido a elegir entre tres representantes de los mismos tres partidos, para el cargo que sea, Presidente de la República, Senador y Diputado Federal, Diputado Estatal, Gobernador o Presidente Municipal.

 

Es imposible no hacer una analogía con el crimen organizado. Al desarticular los grandes carteles, la delincuencia no desaparecerá pero su capacidad de daño a la sociedad será menor.

 

¿Hasta cuándo sucederá esto? Hasta que nosotros, los ciudadanos, quienes los empleamos les permitamos hacerlo.