Mi hogar fue asaltado.

Fue un jueves, a eso de las 15:30 horas, poco después de la comida.

Escuché el sonido de metal de la reja que da a la calle y un instante después un fuerte ruido en la puerta de entrada principal. Se abrió la puerta golpeándose contra la pared y vi a tres hombres armados entrando en mi sala. Antes de que me pusiera de pié, los disparos de las armas que traían consigo hicieron que mi corazón explotara del susto. No entendía lo que pasaba.

– ¡Al piso cabrón! Fue el grito que uno de ellos me lanzó a la cara y con un fuerte empujón me caí al piso.

Desde el piso escuche los gritos de mi esposa y mi hija y la vajilla quebrándose al caer.

Siguieron los disparos contra las paredes. El olor a pólvora, los trozos de pared saltando sobre mi cuerpo y el polvo que  sentía en cada inhalación fueron demasiadas sensaciones de horror que perturbaban mi conciencia. Fue una pesadilla que se escuchaba, se olía y se sentía en la piel como latigazos sobre mí, uno tras otro.

– ¡Dónde están las llaves del carro, cabrón!

– ¡Dónde tienes las llaves del carro, cabrón!

Dos frases que escuche de uno de los hombres que estaba a mi lado, con un pié sobre mi espalda.

Debí concentrarme en la frase repetida.

– ¡La tengo en mi bolsa!

– ¡Órale cabrón, Dámela!

– Con mi mano derecha, busque en mi bolsa, haciendo a un lado el celular, hasta que sentí con mis dedos el plástico de la llave.

Saque mi mano de la bolsa y la levanté sin ver a quién aplastaba mi espalda con su pié.

Sentí un fuerte tirón en mi mano mientras el hombre que estaba a mi lado levantó su pié de mi espalda.

– ¡No te levantes! ¡Quédate ahí!

Escuché muchos pasos que se alejaban hacia la calle. La alarma de mi carro que se activaba. El ruido de las puertas azotándose. El motor que encendía y que arrancaba.

Mientras tanto, mi esposa y mi hija rompían en llanto. Sus gritos ahogados se transformaron en llanto. Le grité. – ¡No se muevan! ¡No se levanten!

Una vez que escuché que el carro se alejaba, levanté mi vista levemente para revisar si se habían ido los tres hombres que vi entrar a mi sala. Me levanté lo más rápido que pude y grité el nombre de mi esposa. Ella lloraba, arrodillada sobre el piso abrazando a nuestra hija.

– ¿Están bien? ¿Las golpearon?  Las abrasé, y rompí en llanto.

Estábamos bien, sin heridas. Sólo algunos golpes, que los sentí muchos minutos después que logré controlar mi llanto.

Me puse de pié. Revisé a mi hija para ver si tenía alguna herida, deseando no ver alguna señal de sangre. Toque su cabeza, su cara, sus brazos, su pecho, sus piernas. Me sentí algo más tranquilo al ver que estaba bien.

Eche una rápida mirada a mi sala y vi las paredes agujereadas con los impactos de bala.

Los ruidos seguían repitiéndose y sonando en mi cabeza. Mi respiración y mi corazón eran muy rápidos.

Me escuché respirar agitadamente. Me acomodé para sentarme en una de las sillas del comedor,

Me sobrevino un enorme pesar en mis brazos y piernas.

¿Cuánto tiempo pasó durante esta pesadilla? No lo sé.

(Relato de una víctima de asalto, en su propia casa. Xalapa, Veracruz. Mayo 2012)

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Parásitos

Agustín Cárdenas

Desde 2007 hasta la fecha se han “perdido” más de 9.000 armas…

 

Cuándo pensé en el título de este artículo, consideré varios enfoques sobre la delincuencia. Sin duda, la delincuencia es una suerte de sistematización del concepto: parásito social.

 

Una historia personal.

Les contaré una historia que escuché como real en una reunión social, que también clasifica a los protagonistas de la historia como parásitos sociales. (Omití nombres y ubicaciones para mantener el anonimato de los informantes)

Este, al que llamaremos amigo, encargado de supervisar el inventario en un municipio, fue  enviado a revisar el  material de la policía: armas, chalecos, radios comunicadores, etc.

Nos explicaba que la policía y el ejército usan un radio comunicador muy especial, de alta tecnología. Fabricado e importado exclusivamente para las fuerzas armadas y la policía. Tiene tres botones de pánico. Como lo entendí: un botón es utilizado para pedir refuerzos directamente a los cuarteles militares y a la policía federal. Otro es utilizado para pedir refuerzos a la policía estatal y un tercer botón para solicitar  ambulancias. Cada botón es utilizado en distintos niveles de conflicto, como se puede advertir.

Sucede que todo ese material es distribuido a las fuerzas armadas, policías estatales y municipales y puede hacer una gran diferencia en el control contra la violencia y la delincuencia organizada.

Este amigo, llegó al cuartel policial a revisar, principalmente, el número de radios comunicadores. El encargado de turno, un policía, le explicó que todo el material estaba en orden de acuerdo con los registros. Sin embargo, nuestro amigo insistió que debía ver el material para cotejar los números de serie. A lo que el encargado de turno le reiteró: No es necesario. Todo está en orden. Es más, por la molestia te “ganaste” treinta pesos. (Treinta mil pesos). Nuestro amigo,  le informó al encargado que volvería en otro momento para  cotejar los números  y ver lo de la ganancia por el visto bueno.

De regreso en su puesto de trabajo, este amigo se dirigió a su jefe  y le solicitó que no lo volviera a enviar a revisar este  material. Que lo cambiara o lo despidiera, pero que no haría ese trabajo…

Sucede que el miedo a estar ubicable y comprado por la corrupción en ese cuerpo policíaco le hizo desistir de trabajar en el municipio. Después de un tiempo dejó el empleo  cansado de ver tantas irregularidades, tantastransas.

 

Que sucede con el equipo policíaco.

La realidad es que los cuerpos policíacos municipales y estatales manejan material exclusivo, de alta tecnología,  que los delincuentes quieren tener y muchos ya tienen.

¿Cómo pasan a manos de los delincuentes? De dos formas. “Perdidos” en enfrentamientos o “comprados” por los delincuentes.

Desde 2007 hasta la fecha se han “perdido” más de 9.000 armas a cargo de policías estatales, municipales y procuradurías estatales de acuerdo con un informe de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena).

En el mismo lapso, dependencias federales como la Procuraduría General de la República (PGR), el Cisen y la SSP federal han reportado 334 de sus armas como faltantes.

Queda claro donde está el problema. Por lo demás, ya lo sabemos: en las policías estatales, municipales y procuradurías estatales.

 

Que dice la legislación respecto del control del equipo policíaco.

En la legislación sólo se habla de armas y explosivos. No encontré información sobre el control del resto del equipo policial: Chalecos, uniformes, equipo de comunicación, vehículos, distintivos.

La Sedena es la dependencia responsable de vender armas a todas las corporaciones de seguridad del País que hayan tramitado una licencia oficial colectiva para su portación. Éstas están obligadas a reportarse en  los casos de robo o extravío mediante el levantamiento de un acta.

La Sedena  está facultada para sancionar sólo a la dependencia que no justifique los faltantes, hasta con la cancelación de la licencia, pero no castiga a los elementos.

Aunque en la  LEY FEDERAL DE ARMAS DE FUEGO Y EXPLOSIVOS en el Artículo 29. Inciso C. se indica que“Los titulares de las instituciones policiales, expedirán a su personal operativo, inscrito en el registro que establezca la ley de la materia, credenciales foliadas de identificación personal, por lapsos semestrales, las cuales, durante su vigencia, se asimilarán a licencias individuales, no se  define la responsabilidad para el portador de la licencia individual. Tampoco se define dicha responsabilidad en el reglamento a la Ley mencionada. Hay que considerar que el reglamento respectivo data de 1972.

Esta situación es parte de la debilidad de las instituciones que deben ejercer la función de la Seguridad Pública.

 

Los responsables.

Queda claro una vez más dónde existe un gran  problema en la Seguridad Pública: en las corporaciones policiales y procuradurías estatales, responsabilidad de los Gobernadores y en la legislación, responsabilidad de los Senadores y Diputados Federales.

 

 

http://www.tabascohoy.com.mx/noticia.php?id_nota=213351

http://www.planoinformativo.com/nota.php?id=133173&pagina=1

http://www.oyeveracruz.com.mx/resumen.php?id=14220

http://www.expreso.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=17556:niega-alcalde-que-policias-locales-son-de-los-que-pierden-sus-armas&catid=12:hermosillo&Itemid=29