Té de media tarde

Hace hora y media que terminamos de comer. Compramos pizza. Dos distintas. Con carne para mi y mini-mi y con vegetales y alcachofas para mi corazoncito.

Llevo sentado en la lap un buen rato. Siento un dolor en el cuello. Pero no es por la ya casi hora-nalga; sino por los efectos del resfriado que ya está pasando.

Bajé a apagar la tetera que ya estaba piteando. Deje en la tetera dos bolsitas de té remojando. Lleva media hora remojandose. Ya debe estar bueno el té y si no, no importa. porque ya necesito unos sorbos del reconfortante té rojo.

Ya tengo mi taza de té en la mesita. Dos sorbos están comunicandome su calor en mi estomago. El sabor esta en mi boca. Comienza a provocarme alivio en mi cuerpo, cansado del resfriado.

Tomo un tercer sorbo para recuperar el sabor que ya estaba diluyendose en mi lengua.

Afuera llueve. Es la séptima tormenta invernal que desde ayer deja caer lluvia en 29 de los 32 estados de la República.

Termino dos frases y mi mano sola se dirige hasta la oreja de la taza, levantandola, llevandola a mis labios para un cuarto y quinto sorbo. El té esta algo más tibio. De manera que los sorbos son más largos y abundantes. Llevo la mitad de la taza de té ingerida.

Mi hijo me interrumpe. Me habla. Quiere poner de nuevo el DVD de Monster Inc. Luego se arrepiente y me pregunta si puede ir donde su mami por la escalera del comedor. Le pregunto si quiere ver otro DVD. Se arrodilla junto a la cama para buscar en el cajón entre sus DVdes alguna que quiera ver.

Me recuesto en el sillón, respiro profundo y exhalo. Me siento mejor. Mas descansado. El Té esta haciendo su trabajo.

Mi hijo me pide que le busque un DVD en su caja. Mientras busco, le pregunto sobre los DVdes que le compro su mami de X-men. Capitulos 1, 2, 3 y 5. El cuarto ya lo tenía. Me dice mi hijo que están en el cuarto de la tele del tata. Vamos hasta allá. Mientras busco entre la pila de DVdes que están sobre la reproductora, me pide que le lleve su juego hasta mi cuarto para jugar. Es que no le gusta estar sólo.

Conecto su juego a mi TV y a la electricidad. Lo hace funcionar. Comienza a escucharse la música sintética de cada juego. Mi hijo me dice “Papi: necesito tu ayuda. Quiero que jueges conmigo” Me niego dos veces. Hasta que alarga su mano con un jostick. “mira: alcanza hasta tu sillón. Puedes jugar allí”

Tomo el jostick para jugar. Inicio el juego. Tengo el jostik del jugador 2. soy el jugador rojo. Aprieto las flechas adelante, atras, arriba, abajo y veo el jugador que es el mío. Disparo varias rafagas hasta que mi jugador recibe un disparo. Mi jugador esta en el cielo. “luego yo también estré en el cielo, contigo” me dice mi hijo. Así sucede después de un rato. Nuestros jugadores están muertos.

Entre juegos y escritura, sorbos de té, me acabo mi taza. El último sorbo lo siento frío.

Afuera sigue lloviendo, pero más suave. Con la música del juego apenas escucho.  Levanto la cortina para mirar: veo que ya no llueve. Las hojas del árbol en el patio dejan escurrir algunas gotas de lluvia.

Necesito otra taza de té. La primera me supo a poco.

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