Vinculación ciudadana.

Ayer domingo, en el parque, encontré a varios adolescentes en campaña política, por una imagen cercana a la gente (¿donde leí esa frase antes? Me suena, me suena…). Están sembrando su conciencia ambientalista en los niños. Están Buscando simpatizantes a largo plazo. Es viable y muy inteligente. Me refiero a gente de Greenpeace. Me imagino que en el nivel de toma de decisiones de Greenpeace están consientes que los cambios de paradigmas son difíciles, que son mejor aceptados por las generaciones siguientes. La generación del momento siempre resiente los cambios y tiende naturalmente a rechazarlos.

Los adolescentes que llevan el mensaje de Greenpeace a los niños están vinculándose con la realidad y participando en ella. El mensaje es muy simple. Sé parte de la solución, no del problema. Bota la basura en el basurero, cuida los árboles, cuida el agua. Mensajes directos y simples. Buena política de largo plazo la de Greenpeace.

Una vez más una ONG, mostrando nuevas formas de hacer política, con objetivos claros y de largo plazo. En mi opinión, nuestros políticos partidistas deben oír a las ONGs que existen e imitar sus políticas y la forma de llegar a su público. La participación de las ONGs en nuestra vida ciudadana es necesaria, aunque también escasa, tanto que ver una campaña en un parque llama la atención. La organización ciudadana es necesaria para crear contrapeso político en nuestro país. Para crear tendencias políticas. Para mostrar una o varias opiniones.

Generalmente las organizaciones no gubernamentales son coherentes en sus propósitos pues los mantienen definidos en el largo plazo. Además de ser muy eficientes en relación a la inversión y sus resultados. Estemos de acuerdo o no con la opinión de las ONGs, algunas polémicas como Greenpeace, reconozco que es muy notable la estrategia usada para lograr su vinculación con la ciudadanía con un plan a largo plazo.

Quiero destacar que es relajante ver una interacción ciudadana tranquila, sin grilla, sin obstaculizar el libre tránsito, sin molestar a quienes no están interesados, sin ruidos ni gritos de consignas, sin promesas de empleo, sin promesas de que ahora sí el cambio viene. Sin machetes ni acarreados en largas filas de buses. Sin usar dulces o libros, ni promesas de comprar camionetas para la policía en una agencia automotriz a cambio de no impugnar la elección y de un hueso en la gobernatura siguiente, cuando las aguas se aquietaran. Los adolescentes de Greenpeace, armados con pelucas de colores, capas en la espalda y una simple caja con muchos lápices de muchos colores y papel para dibujar, lograron su objetivo,  divirtiendo e integrando. Buscando crear responsabilidad cívica en los pequeños rompiendo de paso alguna posible refractancia futura.

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